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miércoles, 11 de septiembre de 2013

La ciudad eterna

Al año, son millones las personas que se deciden por visitar Italia, un estupendo país cargado de historia y de una belleza única. Ciudades como Génova, Florencia, Pisa, Roma, Nápoles, Milán, Venecia o la isla de Sicilia son las más turísticas del país y por lo tanto las más visitadas.
En esta entrada me voy a centrar en la ciudad que durante un largo periodo de tiempo fue la capital del Imperio Romano: Roma.


He tenido la suerte de visitar esta ciudad 8 veces pero la desgracia de visitarla 7 veces viajando en un crucero. Los cruceros son muy cómodos, puesto que son hoteles que te acercan a las ciudades, pero tienen una pega, y es que apenas tienes tiempo de ver realmente una ciudad. La última vez que viaje a Roma estuve 4 días allí y fue cuando pude descubrir y apreciar un poco mejor los buenos rincones que esta ciudad escondía.
Si tenéis pensado viajar a Roma lo primero que debéis hacer conforme lleguéis a la ciudad es adquirir la "Roma Pass". La "Roma Pass" es una tarjeta turística que se puede comprar tanto en los aeropuertos Fiumicino y Ciampino como en puntos de información turística y en todos los museos y monumentos colaboradores. Esta tarjeta es estupenda porque te permite entrar gratis a los dos primeros museos o monumentos incluidos en la tarjeta además de poder usar ilimitadamente el transporte público dentro de la ciudad; eso sí, solo durante tres días. Una de las mayores ventajas que tiene esta tarjeta es que te permite colarte en algunas atracciones como el Coliseo, el Foro Romano o el Palatino, en las que la espera es eterna. El precio de esta tarjeta son 34 euros que, bajo mi punto de vista, están más que compensados tanto si vuestro plan es visitar lo más turístico de Roma en su profundidad, como si lo que queréis es centraros en la parte artística ya que con esta tarjeta está incluida la entrada a numerosas galerías y museos como los museos capitolinos o la Galería Nacional de Arte Antigua del Palacio de Barberini. Os dejo aquí el link de la web oficial.

Aunque la mayoría de personas que viajan a Roma lo hacen para darse la paliza a andar y a andar y ver cosas, hay otros que prefieren descansar, comer bien, y pasear por esas zonas de Roma en las que no hay tanta aglomeración de turistas. Si sois este tipo de personas sería un pecado no visitar el barrio del Trastevere. Como ya he dicho he ido 8 veces a Roma y cuando descubrí el Trastevere la octava vez que fui me dolió en el alma no haber sabido de este barrio las 7 veces anteriores. El Trastevere es una zona que como bien indica su nombre se encuentra detrás del río Tiber. Es precioso perderse por sus estrechas y serpenteantes calles que no han perdido su tradición medieval y subir paseando hasta la zona alta del barrio donde hay unas vistas de la ciudad entera espectaculares.
Vistas desde lo alto del Trastevere

Es difícil comer la verdadera comida italiana a un módico precio en plena capital ya que los restaurantes se aprovechan de que sus clientes son turistas que no volverán para clavarles por comida que la mayoría de las veces no vale ni un duro. El Trastevere es un rincón en el que esto no ocurre. Está lleno de restaurantes en los que por 10 euros puedes comer un menú compuesto por comida italiana totalmente casera incluyendo una botella de vino, pan, postre y, normalmente, el cargo de mesa. Por esta zona el trato a los clientes suele ser estupendo, aunque por desgracia no es algo que abunde en la capital italiana. No os extrañéis si al ir a un bar a tomar dos cappuccinos os tratan a patadas, pasan de vosotros y encima os cobran 6 euros.
De los restaurantes que tuve la oportunidad de visitar, os recomendaría La Scaletta en vía della Scala, 8, donde hay varios menús por 11 euros; Carlo Menta en Via Della Lungaretta, 101 donde hacen unas pizzas increíbles y la Antica Osteria Rugantino donde por unos 10 euros puedes comer de maravilla.




Por el centro de Roma recomiendo pasarse por las callejuelas que unen el Panteón de Agripa con la Fontana de Trevi. Están llenas de camareros que te ofrecen sus menús y donde realmente se come bien y a un buen precio. Por cierto, no olvidéis preguntar si el cargo de mesa está incluido en el menú que vayáis a tomar puesto que os podría llegar una sorpresita a la hora de pagar la cuenta.
Para tomar el postre yo no dudaría en ir a una buena heladería romana y morirme del gusto con uno de sus helados. De todas a las que he ido en mis visitas a Roma la que más me ha encantado ha sido Frigidarium, situada muy cerquita de la Piazza Navona en Via del Governo Vecchio, 112. Si visitais la ciudad no os vayais sin haber pasado por allí antes.

Continuando un poco con el Trastevere he de mencionar que allí encontramos algo más, algo que en España abunda y que nos encanta: una agitada vida nocturna. A partir de las 9 de la noche más o menos empiezan a abrir sus puertas numerosos pubs en los que se está genial para tomar algo, reír y hablar con los amigos, además de conocer mucha gente ya que el ambiente es buenísimo.

Transporte publico
El transporte público en Roma es algo que bajo mi punto de vista deja mucho que desear, en especial el metro. La ciudad está muy mal comunicada y para ir a un sitio en concreto normalmente tienes que andar unos 10 minutos desde la boca del metro hasta el lugar. Está formado por dos líneas: la línea A y la línea B. Es entendible que hayan pocas bocas de metro en la ciudad puesto que en Roma no es nada fácil hacer una obra y mucho menos subterránea, pero hacer una limpieza tanto de las estaciones como de los trenes no iría nada mal.
En lo referente a los autobuses he de decir que tienen mucha más cobertura que el metro. Las paradas de autobús en roma están marcadas por letreros bastante grandes con fondo amarillo o blanco y todas las líneas están indicadas por números y colores. Es importante tener en cuenta que en los autobuses no se venden billetes, por lo que deberás llevar ya el tuyo al subir en el autobús. se pueden obtener tanto en estancos, como en quioscos de prensa y en las máquinas automáticas de metro.

Hay varios tipos de billetes:
BIT: Conocido como biglietto integrato a tempo. Es el billete sencillo, vale 1,50 euros y puedes hacer varios viajes en bus y en tranvía durante 100 minutos, pero eso sí solo vale para un viaje en metro.
BIG: el biglietto integrato giornaliero te permite viajar ilimitadamente en bus, tranvía y metro durante un día entero por 6 euros. es recomendable si tienes pensado hacer más de 4 viajes en un día.
BTI: biglietto turistico integrato es exactamente igual que el BIG solo que una duración de 3 días y con un precio de 16,50 euros. Igual ocurre con el CIS (carta integrata settimanale) que por 24 euros te permite viajar ilimitadamente durante 7 días.

Y poco más que nadie más sepa, por supuesto visitad la Plaza de España, el Vaticano, el Panteón de Agripa y la Fontana de Trevi entre otras tantísimas cosas que ofrece esta increíble ciudad y que disfruteis muchísimo de vuestras vacaciones italianas.


Marisa. 

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